Toma de decisiones intersectoriales
- Adriana García Burgos
- 10 oct 2020
- 6 Min. de lectura
Actualizado: 24 nov 2020

Frente a una crisis climática que nos ha alcanzado, y en una sociedad cuya polarización va en aumento, es cada vez más común ver voces que se levantan exigiendo un cambio al gobierno o a las empresas y a todos los que se cruzan en el camino. Sin embargo se ve poco o nulo avance frente a los temas.
No debemos olvidar que los temas ambientales son un reflejo claro de la sociedad y de la forma en la que funciona nuestro ecosistema planetario llamado Biósfera, un ejemplo de nuestra complejidad desde todas las dimensiones y resultado de nuestras decisiones. La complejidad de nuestro planeta y el funcionamiento de nuestra vida como la conocemos se basa en intereses, recursos, posiciones y oportunidades, pero lo que tenemos en común es: que todos queremos mejorar, sin importar el punto del desarrollo humano de Maxwell en el que estemos, siempre queremos que nos vaya mejor.
Es entonces nuestra forma de vivir, una maraña de hilos como los que se hacían en las latas de galletas donde las abuelas guardaban sus cosas para coser, convertimos carretes en pelotas y cuando dejaban de interesarnos nos tuvimos que ver en la pena de desenredarlos lo más posible. De estos hilos que representan temas sin resolver, penden cosas con distinto valor para todos, una maraña en la que vemos colgada la aspiración de tener una casa, de comer todos los días, de tener agua para beber, pero también está colgado el seguir creciendo, que nuestros mares y selvas estén limpios y no sigas viendo casos de tortugas enredadas en redes, que la educación sea suficiente en los pescadores para cuidar sus residuos salir del alcohol y de la violencia, de la corrupción, de la caza ilegal y entren a cumplir obligaciones en hacienda; el producir más, generar más ganancia que permita tener mayor seguridad frente a una falla del mercado, que permita tener una curva de crecimiento rentable y que las nominas no se coman al empresario en proceso, que se mantenga positiva la aceptación política de los gobernantes para que puedan continuar con su trabajo, etc.
Todas cosas necesarias pues cada uno de esos hilos somos nosotros y somos esa maraña, cada uno representado. En este embate, todas son cosas que ya sabemos, no hay que ser científico para darse cuenta de las playas sucias, de los cambios en el clima o de las consecuencias de la urbanización en nuestros ecosistemas, pero no avanzamos en las soluciones porque seguimos en esta postura sectorizada que solo señala y pocas veces aporta. Ensimismados echando culpas de la falta de solución porque otros no hacen su parte, creyendo que tomando solo un pequeño fragmento del hilo podremos desenredarlo todo.
Tengo la oportunidad de estar en contacto con organizaciones de la sociedad civil tanto de México como del interior de Latinoamérica, y encuentro situaciones que sin miedo a equivocarme se han instalado como un círculo vicioso que solo va en dos direcciones: de las quejas a las acciones reprochables y de regreso.
¿Son las quejas las que deberían quitarse? No, son una alerta que aconseja al rumbo de las agendas ¿Las acciones son insuficientes? seguramente si pero no por eso carecen de mérito ni son reprochables. El problema de ambas es la actitud con que las vemos, a nadie le gusta que le vengan a decir que lo que hace está mal, y ese es el problema que nos hemos centrado en debatir
Es muy común ver ataques en redes sociales a empresas o gobiernos, que están haciendo acciones en pro del ambiente. Ustedes no son quien para saberlo ni yo para contarlo, pero los ambientalistas, hasta hace dos años de intenso calor, cuando todos resintieron la necesidad de un ambiente sano, éramos "el recoge basura" de la familia, y en el trabajo ni se diga- éramos el que hacia los informes. No se tomaba como prioridad cuestiones de medio ambiente, luego entonces, esas pequeñas acciones que se critican, ese primer paso ha sido un gran logro para alguien dentro de su trinchera, una persona tuvo que haber convencido a quien sabe a cuantos para que le permitan realizarla.
Cuando recordemos que se trata siempre de un estira y afloja, podremos ver panoramas más claros de acción sin necesidad de enfrentamientos.
Es aquí donde me parece que se comienza a ver la necesidad de las decisiones tomadas de manera intersectorial. Vuelvo al ejemplo burdo del hilo, pero me parece perfecto para describir nuestra situación por lo siguiente: Nada se puede solucionar si cada quien jala por su propio lado.
Las tomas de decisión intersectorial me gustaría definirlas, por lo que ha significado para mi, y sobre todo, por lo resultados tan favorables que les he podido ver, como: la toma de decisión que implica una profunda empatía con los otros involucrados, en donde todos se sientan a la misma mesa, al mismo nivel, con el objetivo de resolver y asumir, no de señalar, donde el primer paso es transmitir las preocupaciones y expectativas que la visión particular que cada uno sustenta. Percepciones y realidades que nos ayuden a todos a aterrizar sobre la realidad del reto en cuestión.
Por supuesto, me refiero con todos a por lo menos un representante de cada actor trascendente, de esos a los que llaman stakeholders, uno de cada sector de la sociedad: gobierno, academia, sociedad civil, empresas, ciudadanos; porque cada uno afronta las situaciones urbano ambientales de manera diferente y su punto de vista es indispensable.
Recordemos que las dependencias, las acciones y las decisiones son tomadas finalmente por personas, y serán usados y continuados por personas también; y como cualquier persona en cualquier relación, nos gusta ser tomados en cuenta, sobre todo en las cosas que nos cuesten trabajo y/o dinero, o que simplemente nos cuesten algo.
Solo así, desde el entendimiento total de la situación, que incluye la situación del contexto de los demás, bajo una negociación responsable de prioridades, de aristas por cubrir, y puntos que atender, se puede hablar de una ruta hacia la solución de ese gran problema, podemos identificar los cuellos de botella, los puntos críticos para establecer planes de acción en los que todos estén de acuerdo y se comprometan a participar. De esta manera, la probabilidad de falla es cada vez menor. El plan se habrá blindado contra las excusas y se podrá llegar a resultados cada vez más contundentes.
El defecto de esta manera tan consensuada de trabajar, es que es un proceso es lento, no puedo mentir, comenzar y establecer este tipo de marcos para temas específicos, cuesta trabajo y tiempo. Es difícil lograr que todos estén satisfechos, pero sobre todo es difícil conseguir que entablen verdadera confianza, para tocar los asuntos con la profundidad y detalle que se amerita. Pero cuando se logra establecer agendas conjuntas, con responsabilidades perfectamente delimitadas pero sobre todo, aterrizadas a la realidad y que implican acciones concretas bajo una visión común. Es muy difícil negarse a participar, se vuelve hasta una insignia el estar involucrado y cumplir. A pocos les gusta ser los antagonistas que se opongan al bien común que genera la solución integral de problemas puntuales.
Y aclarando el término "lentitud" en el párrafo anterior quiero decir que los cambios medulares toman tiempo en llegar, no significa que las acciones comiencen después de mucho tiempo, sino que avanzar atando todos los cabos para evitar fallas toma más tiempo que hacer proyectos solo para la foto además de que trabajar de esta manera tiene una curva de aprendizaje que recorrer para poder ver resultados tangibles, que en la medida que se fortalezca esta red de apoyo la curva será más corta.
Para finalizar solo me gustaría recalcar ese mérito de los héroes anónimos que impulsan el tema desde su individualidad a su alrededor, por haberse animado a comenzar algo teniendo a todos en contra.
Y a quienes gustan de señalar quisiera recalcarles que la mayoría de las veces la respuesta de aceptación y éxito, de esa acción piloto que muchas veces es la que vemos y criticamos, define si se continua con el tema. En las instituciones es muy fácil dar carpetazo a lo que los vulnera y regresarán a la misma forma de vender, buscando como pagar menos, como ganar más y como mantener una buena imagen pública, etc. No nos conviene.
Nosotros a quienes nos importa el tema ambiental, no podemos ser la piedra en el camino de otros hermanos de causa. Entiendo la preocupación pero la manera y las palabras importan, en vez de decir qué está mal en redes sociales, de señalar públicamente y buscar la difamación del otro, es mejor acercarse, informarse sobre el trasfondo que tiene esa acción, mejor ¡Sé propositivo! Da el primer paso hacia conformar ese grupo de trabajo con todos los involucrados si es que no existe, comienza a hablar sobre la complejidad de tu tema de frente a los tomadores de decisión y entonces aporta. Pero esto solo podrás lograrlo si tu deseo es realmente solucionar las cosas.
El objetivo es ser quien ayude a desenredar ese hilo, todos sabemos que está enredado.





Comentarios